lunes, 22 de agosto de 2011

LECTURAS EN EL CUADRILÁTERO (II): UNA AFICIÓN PELIGROSA


Hay gente que, antes de irse de vacaciones, tiene que visitar a su camello para asegurarse de llevar  material de calidad en el equipaje. Yo suelo pasarme por la biblioteca. En verano, en la de mi barrio, te dejan sacar hasta 5 libros y tenerlos un mes, por lo que te puedes llevar un buen cargamento a la playa. Casi nunca voy a tiro hecho, prefiero deambular por los pasillos hasta encontrar algo que me apetezca. Esta vez, estaba pululando alrededor de la H, cuando tropecé con Highsmith, Patricia. La verdad es que nunca he oído hablar bien de Patricia Highsmith. Dicen que era misógina, alcohólica, que apenas se relacionaba con nadie y que tenía tan mala leche, que no la soportaban ni sus gatos. En cambio, como escritora sólo he oído maravillas: la tenía por algo así como la versión malvada y culta de Agatha Christie y hacía tiempo que quería pillar algo suyo. Había bastantes novelas, incluida toda la saga de Mr. Ripley, pero como primera dosis me pareció mejor empezar por unos relatos.


Elegí Una afición peligrosa. Luego me di cuenta de que era un libro póstumo que reúne 14 relatos inéditos o publicados en revistas, cosa que no decían en la contraportada, por lo que me sentí un poco estafado: literatura adulterada, de ésa que huele más a negocio editorial que a otra cosa. Sin embargo, me han enganchado completamente. Son cuentos muy entretenidos, escritos sin adornos ni florituras, con tramas originales y variadas, como Pájaro en mano, sobre un hombre que se dedica a falsificar pájaros extraviados para devolverlos a sus dueños y cobrar las recompensas, o Música que mata, donde un empleado de correos que no soporta a sus compañeros, se imagina que los va matando, confundiendo fantasía y realidad, hasta dejar de hablarles, porque según él… ¡ya están muertos! Pero no son sólo entretenidos, se trata de relatos psicológicos con un alto grado de profundidad que bucean en la complejidad del ser humano y hablan de la búsqueda del éxito, del sentido de culpabilidad o de la necesidad de mentir. Tal como me esperaba, Patricia Highsmith gasta mucha mala leche y es muy irónica. Le gusta putear a sus personajes y, aunque en alguno de los relatos deja una pequeña puerta a la esperanza, suelen salir bastante mal parados. Hay relatos muy buenos y en general me han dejado un muy buen sabor de boca. Vamos, que me he quedado con ganas de más, sobre todo sabiendo que estos relatos son los no que había querido publicar. ¡Quiero más! ¡Más Patricia Highsmith, por favor!

4 comentarios:

  1. ¿Ves? Yo nunca he seguido a la Highsmith porque la sitúo en el género de novela negra, y es algo que no me va demasiado. Me fío de ti, así que leeré algo suyo cuando pueda, a ver qué tal.

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  2. Pienso como tú Ernesto!!! Esta es buenísima!!
    Yo de Ripley no he leído ninguno, leí sin embargo La celda de cristal y otro que no recuerdo... Ambos buenísimos, estilo Mary Higgins Clark, pero mejor!
    Voy a buscar este del que hablas a ver que tal, el de la celda te lo recomiendo!
    Un abrazo!!

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  3. Ernesto, estás haciendo unas reseñas muy interesantes. De momento creo que intentará hacerme con el de Vargas Llosa, los cuentos de Patricia ya los he leído (pero se me suelen olvidar, así que tendré que releerlos). Un abrazo.

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  4. Nunca la he leído pero este tipo de reseñas me ayudan, mucho más que las críticas periodísticas, a investigar a un autor o autora.
    Muchas gracias por escribir esto.
    Abrazos,
    PABLO GONZ

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