viernes, 30 de septiembre de 2011

GANCHO DE IZQUIERDAS: EL FINAL DEL VERANO


Quiso alargar el verano y se negó a salir del mar. Aún sonreía cuando encontraron su cuerpo, meses después, en una playa del hemisferio sur.

lunes, 26 de septiembre de 2011

31ºASALTO: CICATRICES

 

Rompí nuestra foto de boda en pedazos y la arrojé a la chimenea. Cuando distinguí tu rostro entre el crepitar de las llamas, pensé que nos debíamos otra oportunidad. He conseguido salvar la mayoría de los trozos, pero con las manos vendadas me resulta imposible rehacer lo que teníamos. 

jueves, 22 de septiembre de 2011

30º ASALTO: PROMESAS DE AMOR

Tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado y dejarnos mensajes de amor cada mañana pegados en el frigorífico. También nos enjabonaremos el uno al otro la espalda y compartiremos el postre con la misma cucharilla, nos cogeremos las manos por debajo de la mesa y nos regalaremos ositos de peluche por San Valentín. Y si te empeñas, hasta recitaremos poemas de Neruda con la luz apagada mientras practicamos las posturas del Kamasutra, pero ¿quieres hacer el favor de quitarte los calcetines para meterte en la cama? O te juro que no me quedo ni a desayunar.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

28º ASALTO: CUCHARADAS DE TIERRA


"La noche es una estrella en tu cucharilla, y ésta va por la bella Josefina...”. Y el niño abre la boca. Y Miguel aprovecha. Todo con tal de no hacerle el avión. Los aviones todavía le recuerdan el zumbido de las bombas y de las balas y de los cuerpos en tierra.
“Florecerán los besos sobre las almohadas, si te tomas otra cuchara...”.Y el niño se ríe.Y Miguel también.
“Ríete niño, ríete siempre...”, le dice, allí donde estén, el poeta a su hijo mayor.

Un pequeño homenaje a un gran poeta.
Relato presentado esta semana al concurso Relatos en Cadena, de la Ser, con "La noche es una estrella en tu cucharilla" como frase de inicio.

sábado, 10 de septiembre de 2011

27º ASALTO: SALVAR AL SOLDADO BRYAN


Alpha llamando a Bravo. Alpha llamando a Bravo. Localizado soldado Bryan. Repito. Localizado soldado Bryan. Se encuentra en perfecto estado en una granja de Normandía. No quiere volver: ha conocido a una francesita y prefiere hacer el amor en lugar de la guerra. Esperamos órdenes. Cambio.

lunes, 5 de septiembre de 2011

26º ASALTO: INSOMNIO

Desde que se jubiló, el viejo Freddy no puede dormir. Uno..., dos... Se pasa las noches en vela, sentado en su destartalado porche de Elm Street, contando ovejitas, tres..., cuatro..., esperando a que Morfeo se apiade de él y pueda volver a soñar con adolescentes con granos. Cinco..., seis...

jueves, 1 de septiembre de 2011

VIEJAS GLORIAS: DESINTOXICACIÓN

El médico me prohibió leer. Cogió un bolígrafo y anotó algo sobre el cuaderno. Le hubiese quitado el boli allí mismo. Apreté los puños por debajo de la mesa y mentí: quiero dejarlo. De momento, no iban a internarme, pero debía olvidarme de los libros. Si no lograba vencer la enfermedad tendrían que meterme en esa clínica tan prestigiosa para escritores. Me hicieron pasar a una sala mientras el médico hablaba con mis padres. Al llegar a casa, tiraron los libros que tenía escondidos debajo de la cama y dieron mi nombre en las pocas librerías y bibliotecas que quedaban abiertas para que me prohibiesen la entrada. Nunca me dejaban solo. Les engañaba. Me encerraba en el baño y leía la composición de los champúes o les acompañaba al supermercado y me paraba en la sección de congelados a repasar los ingredientes. Pero me sabía a poco. Empecé a robar. En el metro miraba de reojo al viajero de al lado y me hacía con nombres y adjetivos del periódico que estaba leyendo. Pillé un verbo transitivo de una carta del banco que sustraje del buzón del vecino. Conseguí dos preposiciones en un carnet de identidad y algunos adverbios, aunque terminados en mente, en un folleto que me dieron en la calle. Cuando asalté una biblioteca, me internaron. El día que entré en la clínica, vi salir a Juan Manuel de Prada. Había adelgazado y no llevaba esas gafas de pasta que le caracterizan. Tenía mejor aspecto. En mi grupo de terapia, reconocí a Lorenzo Silva, aunque la mayoría éramos gente anónima. Pronto descubrí el mercado negro. Al apagar las luces de las habitaciones, nos reuníamos en los baños y traficábamos con palabras. Cambiábamos adverbios por preposiciones y dábamos nuestra alma por encontrar a quien tuviese el adjetivo perfecto. Por la noche componíamos historias, las memorizábamos y al día siguiente, a la hora del paseo, lejos de los ojos de los enfermeros que se distraían con la televisión, nos las contábamos. Cuando salí, todos pensaban que me había curado.


Mientras me desperezo y retomo el hábito de escribir, un viejo microrrelato que recibió el segundo premio en la III Edición del Premio Microrrelatos de El Basar, allá por el año 2007.

99º ASALTO: MAR DE AMORES

MAR DE AMORES Después de horas y horas de llorar a mares, el apartamento se había inundado por completo. Llamé al seguro, diciendo que...